Sábado, 7 de noviembre de 2026
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Los palos del flamenco para guitarristas (1): la soleá

Los palos del flamenco para guitarristas (1): la soleá

Abrimos una serie dedicada a los palos del flamenco vistos desde la guitarra. La idea es sencilla: en cada entrega, un palo, con su compás, su carácter, las tonalidades en que se toca y algunos guitarristas para escucharlo bien. Empezamos por el que muchos consideran la madre de todos, la soleá.

De dónde viene

La soleá surgió a finales del siglo XVIII a partir de un baile festivo, el jaleo. En el siglo XIX, probablemente al pasar por los cafés cantantes, fue ganando solemnidad hasta convertirse en uno de los pilares del cante jondo. Se suele decir que su nombre viene de «soledad», y sus letras hablan casi siempre de penas, amores no correspondidos y lamentos agridulces. De ella salieron a principios del siglo XX la bulería y la soleá por bulería, y su estructura está en la base de otros muchos palos.

El compás

La soleá pertenece a la familia de los compases de doce tiempos, un ciclo irregular que combina grupos de tres y de dos. Los acentos caen en los tiempos 3, 6, 8, 10 y 12. Para interiorizarlo, cuenta en voz alta del 1 al 12 y da una palmada fuerte en cada número acentuado. Cuando te salga sin pensar, prueba a cuadrar los rasgueos con esos acentos y verás que la guitarra empieza a «sonar a soleá».

Un error habitual al principio es pensar el compás desde el 1, como en la música occidental. En flamenco el ciclo gira alrededor del 12, que es donde se cierran las frases.

Tonalidades y sonido

Las dos formas tradicionales de tocarla son «por arriba», con la posición de mi, y «por medio», con la posición de la, ambas en el modo frigio, el de la cadencia andaluza. Por arriba la armonía suele ser algo más compleja. El tempo es pausado y el carácter grave, con mucho espacio para el silencio y la dinámica. La guitarra acompaña al cante con falsetas entre las letras y remates que marcan el final de cada ciclo.

Para escuchar

El vídeo que acompaña este artículo es una soleá interpretada por Juanito Pascual, publicada por Guitar Salon International. Como referencias clásicas, merece la pena escuchar a Niño Ricardo, maestro de varias generaciones de tocaores, y a Paco de Lucía, que le dedicó la soleá «Gloria al Niño Ricardo». Y de una generación posterior, Moraito Chico, uno de los grandes acompañantes de Jerez.

En la próxima entrega, la alegría: el mismo compás de doce tiempos, pero en modo mayor y con un carácter completamente distinto.

Fuentes: Studio Flamenco, Miguel Ángel Berlanga, Universidad de Granada. Vídeo: canal oficial de Guitar Salon International.

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