La historia de la guitarra (II): Pioneros

 

 PIONEROS

 

 PIONEROS

La razón que movió a unos cuantos pioneros a desarrollar la electrificación de la guitarra fue simplemente la búsqueda de un sonido más fuerte, un deseo que había existido mucho tiempo antes del desarrollo de amplificadores en los 1920. Cuando las actuaciones musicales se llevaron a espacios cada vez más grandes de público en el curso del siglo XIX, los conjuntos crecieron de tamaño correlativamente, y los músicos necesitaron tocar con más volumen. Por esta y otras razones, los norteamericanos habían estado haciendo innovaciones en el diseño de guitarra incluso desde antes de su Guerra civil.

Christian Frederick Martin, el fundador del C. F. de Martin, era probablemente el fabricante de guitarra norteamericano más influyente en el siglo XIX. Nació en Alemania en 1796 y emigró a los Estados Unidos en 1833. Durante los 1850 Martin desarrolló el llamado “refuerzo en X”, que consistía en el uso de tiras de madera cruzadas en la tapa de la guitarra para reforzar su estructura. Desarrolló también otros diseños característicos.

 

 

 

ORVILLE GIBSON

Personaje legendario y genio Instrumentista

Cuando Orville Gibson realizó sus primeras e innovadoras guitarras en su taller de Kalamazoo, a finales del siglo XIX, nadie podría imaginar que después del año 2.000 los instrumentos con su nombre aún serían tocados, deseados y valorados por legiones de músicos profesionales y aficionados en todo el planeta. Es posible, sin embargo, que Orville ya se lo hubiese imaginado o presentido, porque era un visionario, algo así como inventor loco animado por el ardor científico y las ansias de progreso de la sociedad industrial de su tiempo. Era el tiempo, por ejemplo, de T. A. Edison. Es razonable pensar, por tanto, que este personaje post-romántico era, además, un luthier de dotes evidentes. Las innovaciones que propuso, muchas de las cuales son aún actuales, muestran claramente que Orville Gibson no era, al revés que su principal competidor, Martin, un riguroso y cuidadoso artesano basado en la mejor y más rancia tradición, sino un auténtico artista, genio e inventor, con una imaginación ilimitada y una energía creativa que, según insinúan sus biógrafos, le llevó finalmente a la locura.

Orville Gibson nació en el año 1856 al norte del Estado de Nueva York, en el seno de una familia de artistas. Su padre, John Gibson, era inglés de nacimiento y amante del arte, así que todos los hermanos y hermanas de Orville orientaron sus vidas hacia carreras y profesiones también relacionadas con el arte. Ese espíritu creativo y artístico fue una constante a lo largo de su vida, inventando métodos de construcción que todos coinciden en calificar de hitos en la historia de la guitarra.

De todos modos, poco más se sabe realmente de sus orígenes. Según el historiador de la empresa, Julius Bellson, el padre de Orville, John Gibson, fue enviado desde Gran Bretaña a USA muy joven, apareciendo en Nueva York elegantemente vestido y con un mensaje destinado a la familia que le acogería. Periódicamente recibía una suma de dinero que sólo cesó a su muerte. Esto le permitió vivir con holgura, crear una familia numerosa y, por eso, tanto Orville como sus hermanos tuvieron las cosas bastante fáciles desde el punto de vista material, lo suficiente para dar rienda suelta a sus inquietudes intelectuales.

Al iniciarse la década de 1880, Orville se instaló en el pequeño pueblo de Kalamazoo, en el estado de Michigan. Trabajó en empleos muy distintos que le permitían el tiempo suficiente de ocio para dedicarse a un “hobby” que ya por aquel entocnes adquiría el rango de pasión: la construcción de guitarras. Es de imaginar que Orville poco a poco empezaría a sacar un rendimiento economico de su afición, reparando instrumentos y construyendo encargos cada vez menos esporádicamente. En el año 1896, Orvillo abrió su propio taller, dando comienzo a una de las más apasionantes historias en el mundo de la guitarra.

Tampoco tenemos demasiada información de estos comienzos. Las escasas fotos que se guardan sobre él nos muestran a un hombre serio y orgulloso, pero rodeado a menudo de toda clase de cachivaches, a cada cual más extraño e inverosímil, pero casi siempre relacionados con la construcción de guitarras.

En sus primeros años, Gibson produjo guitarras y mandolinas con un mismo perfil. Con el tiempo Orville buscó financiación para ampliar su negocio, y lo halló en cinco socios capitalistas, que, según se ha dicho en algunas ocasiones se aprovecharon del espíritu bohemio de su nuevo socio para hacerle firmar un contrato leonino. O al menos eso parece con la perspectiva del tiempo. Le ofrecían una remuneración de 2500 dolares al año, cantidad que hoy no alcanzaría a comprar uno sólo de la mayoría de productos del catálogo de la casa. Pero esto es sacar las cosas de contexto, pues la economía y el valor del dinero eran por aquel entonces muy distintos a como son ahora. Además, en ese momento, Orville era un proyecto de empresario, sin dinero.

Se dice, también, que Orville Gibson fue poco a poco apartado del control de la empresa. Es posible, porque Orville no era un administrador, sino un inventor, y cuando se habla de una empresa, los números mandan. Es posible que hubiera roces o fricciones en aspectos relativos a la calidad de materiales o abaratamiento de los medios de producción, cumplimiento de objetivos, etc.

Lo más probable es que realmente fuera el propio Gibson el que renegara de la marcha de las cosas, decepcionado con 1os resultados de la producción en serie, y preocupado con la integridad de sus concepciones e ideas originales.

Es en esta época cuando comienzan a incrementarse sus problemas psicológicos, dejando en manos de sus socios la empresa, incluyendo lo que hoy denominaríamos investigación y desarrollo. Hay que tener en cuenta además, que ya por esas fechas la fábrica contrataba diseñadores. Por eso, Orville, sin problemas económicos gracias a su contrato, pero con graves problemas de salud, decidiera abandonar el ejercicio empresarial y ya no participó en la evolución dela empresa.

Las hospitalizaciones se incrementaron a partir de 1909, y finalmente se instaló en Ogdensburg, en el estado Nueva York, donde murió el día 21 de agosto de 1918.

En esa fecha (al final de la primera guerra mundial), la empresa Gibson ya se había convertido en una poderosa compañía. Aprovechando la moda de la mandolina, quizá el producto estrella de la fábrica por entonces, la dirección de la empresa había sabido imponer los modelos magníficamente diseñados por Orville Gibson.

A lo largo de su historia y hasta bien entrado el siglo XX, la casa Gibson mantendrá cierta fidelidad al espíritu de su fundador, al menos en el espíritu creativo, contribuyendo de modo fundamental a establecer la concepción de la guitarra moderna.

 

Existen otros pioneros, ya tendremos tiempo y ocasión para hablar de ellos.

 

0
Comments are closed