OSCAR ALEMÁN

Oscar Marcelo Alemán fue un compositor y guitarrista nacido en Argentina, con un sonido muy similar al del popular Django Reinhardt con quien tenía muchas cosas en

Oscar Marcelo Alemán fue un compositor y guitarrista nacido en Argentina, con un sonido muy similar al del popular Django Reinhardt con quien tenía muchas cosas en común, pero con una dimensión musical mayor, adquirida de la música Argentina y Brasileña.

Nació el 20 de febrero de 1909 en Resistencia (Machagai), en la provincia del Chaco, de padre uruguayo y madre toba (una etnia india originaria del Chaco); ella era pianista y él guitarrista, formaron una familia numerosa, con 7 hijos, se dedicaban a hacer representaciones artísticas en las que el pequeño Oscar destacaba desde pequeño, a los 6 años tenía una movilidad y una elasticidad inusual para su edad; en el espectáculo familiar zapateaba el “malambo”, que es un baile folclórico original del sur -con raíces en la danza africana-

El lugar donde vivían tenía una economía basada en la recogida de algodón; Su padre apenas podía mantener una familia tan numerosa, en 1915 se mudaron a Buenos Aires, donde los pequeños aportaban dinero a la familia trabajando como limpiabotas, vendedores de diarios o abriendo puertas de coches, esperando una propina.

El hermano mayor de Oscar muere de tuberculosis, su padre desesperado decide probar fortuna en Brasil con toda la familia, excepto su esposa y dos hijos menores, que quedan en Buenos Aires. Llevarían una representación de productos (algodón, tabaco, alcohol, etc)

Durante las representaciones del grupo familiar, Oscar se limita a bailar, pero empieza a aprender -mediante el oído y la observación- a tocar la guitarra y el cavaquinho (procedente de Portugal, es un antecesor del Ukelele). La venta de productos no funciona, las actuaciones apenas dan para comer y enviar algún peso a Argentina, destinado a la familia que aguarda allí las buenas noticias, que no llegan. Por si fuera poco, una especie de representante local, que es el que hace los contratos al grupo de la familia, se queda con el dinero destinado a Buenos Aires.

El padre, don Jorge ,pierde el contacto con su esposa, doña Marcela, y va a visitarla; cuando llega a la capital Federal, se entera que ella ha muerto por una enfermedad, agravada por la malnutrición. Don Jorge regresa a Santos, Brasil, pero la tristeza, sumada a la rabia por Figueroa, el empresario culpable de robarle los envíos de dinero a su fallecida mujer, le sumen en una depresión profunda. Durante un viaje en tranvía, al pasar por un puente, se suicida saltando al vacío.

A los 12 años de edad, Oscar se encuentra huérfano y abandonado por sus hermanos, que se buscan la vida cada uno como puede, los hermanos pequeños que vivían con su madre, son internados en un orfelinato, con el apellido de esta.

Nuestro querido guitarrista, se convierte en un niño de la calle, en Santos, tratando de ganar monedas con los trabajos antes descritos, comiendo gracias a la caridad. Lo poco que gana lo ahorra para comprar un cavaquinho que ha visto en el escaparate de un luthier, como si supiese que esa era su vía de futuro.

Ahorra moneda a moneda, y va pagando al luthier, en anticipo; pero antes de completar el pago del instrumento, el luthier fallece, para desolación de Oscar, sin embargo, la viuda cumple una voluntad del artesano, que no es otra que entregar el instrumento a Oscarcinho, con su mejor estuche.

En algún momento de esta época comienza a trabajar en tabernas, hasta que conoce a un guitarrista brasileño llamado Gastón Bueno Lobo, que le aconseja que para progresar, debe cambiar el instrumento de 4 cuerdas por el de 6, así que le obsequia una guitarra, a la que Oscar se acostumbra rápidamente; allá por 1925 forman un dúo, deciden llamarse “Les Loups” (Los lobos) e interpretan todo tipo de géneros, entre ellos el tango. Hacen su debut en Río de Janeiro, en 1926.

Oscar se topa con el jazz a través de uno de los pioneros en acercar esta música a Brasil, Pixinguinha; comienza a practicar a escondidas, pues a su mentor, Gastón Lobo, el genero le parece una mala influencia para su formación.

Pablo Palitos, actor que estaba girando por el país brasileño, descubre a los Lobos, gira con ellos y les sugestiona para que vayan a Buenos Aires, una ciudad que en ese año, 1926, recibía inmigración y estaba en un proceso de ser cosmopolita. Una ciudad abierta a los espectáculos de variedades.

Los Lobos adaptan su repertorio, y lo amplían con los sonidos de moda en la capital: Foxtrot, Vals y Tango; debutan en el lujoso teatro Casino, el primer music-hall sudamericano con reputación internacional.

Van teniendo actuaciones y grabaciones de sus composiciones; uno de sus tangos “Guitarra que llora” es grabado por Agustín Magaldi -uno de los grandes cantantes de tango, contemporáneo de Carlos Gardel e Ignacio Corsini-, después de que Enrique Cadícamo escriba una letra para el tema. En aquella época, ganan poco dinero pero su reputación va creciendo, viven de la solidaridad de sus compañeros de grupo.

Es 1927 y fichan para la multinacional Victor, donde trabajan junto a una de las figuras del tango de la época, el violinista Elvino Vardaro; cuando el dúo Los lobos se junta a él, pasa a llamarse el Trío Victor. Oscar, además, toca junto a Carlos Gardel y conoce también al director teatral y compositor Enrique Santos Discépolo.

El jazz ya forma parte del sonido de la ciudad, y pronto llega una actuación de un grupo de jazz americano, la banda de Sam Wooding, que actúa durante tres meses seguidos, causando sensación en la escena musical argentina.

Alemán aprende algo acerca del papel de la guitarra en el jazz a través de las grabaciones, especialmente influenciado por Eddie Lang. En 1928, llega a Argentina el espectáculo “Hello Jazz”, con una orquesta de 16 músicos y el popular bailarín Harry Fleming, que descubre a los Lobos y les contrata, introduciéndose así Oscar, en la improvisación jazzie, y también en el baile -entrenado por Fleming-

En 1929, se van de gira a Europa, empezando por la España de la segunda república y continuando por todo el continente, hasta que 2 años después abandonan el espectáculo, debido a constantes disputas por asuntos monetarios.

Estaban afincados en Madrid, preocupados por el desempleo, cuando Oscar recibió una oferta para tocar él -no el dúo-, en la banda de un trompetista belga de jazz; el que había sido su segundo padre, Gastón Lobo, enfermo, decide regresar a Santos y dejar volar libre a Oscar, para que emprenda su propia carrera.

En 1931, ya forma su propia banda, parte del dinero que gana lo envía a Brasil, a su mentor Lobo, que ha caído en una fuerte depresión que le lleva también, desgraciadamente, al suicidio, Oscar pasó por una fuerte necesidad de ayuda psicológica.

Cuando su banda española estaba al borde de la disolución, Josephine Baker, una mujer con una interesantísima historia en la que además de ser actriz de cine, pin-up, propietaria de un cabaret y vedette (tanto en el legendario Cotton Club como en el Folies Bergère parisino), realiza una audición a Alemán, que pasa a formar parte de la compañía de Josephine, aproximadamente desde 1932 hasta 1939.

Durante la época en Francia, conoce y se hace amigo de Django Reinhardt, ambos tocan juntos en reuniones informales y en el Hot Club de France, compartiendo estilo y admiración mutua. Oscar es de los pocos amigos de Django que tiene acceso al carromato de este; existe la creencia de que, en ocasiones, Alemán se disfrazaba de indio e iba a tocar a locales pequeños junto a Reinhardt, haciéndose llamar “El indio y el gitano”.

En una gira europea, Duke Ellington conoce a Oscar Alemán y queda maravillado de su técnica, pregunta a Josephine Baker acerca de la posibilidad de que este pudiera hacer una gira por Estados Unidos junto a su banda, pero Baker no está dispuesta a ceder a uno de los mas preciados talentos en su espectáculo, ya no solo como guitarrista sino también por su versatilidad escénica.

Posiblemente a raíz de este encuentro, allá por 1933, Duke hace que su banjista Fred Guy se pasé a la guitarra, buscando un sonido mas parecido a lo que había visto en París.

También formó parte de “Freddie Taylor´s swing men from Harlem”, una buenísima banda afincada en París, un día Louis Armstrong queda impresionado con una interpretación de un tema suyo y, como no lleva el instrumento encima, coge la boquilla de su trompeta y se pone a improvisar junto a ellos.

Hacia el final de su estancia en la banda de Josephine Baker, se convirtió en el líder de la orquesta, aún siendo el único de los músicos que no tenía conocimientos formales de música, ni sabía leer una partitura. Deja definitivamente a Baker en 1939, cuando van a actuar a Buenos Aires y una vez allí no se ponen de acuerdo con el caché del guitarrista.

Ya libre de esta atadura, trabaja junto a la orquesta de Eddie Brunner, acompañando a Bill Coleman, un excepcional trompetista que no tuvo reconocimiento en Estados Unidos pero fue una figura importante en el jazz europeo.

Debido a la invasión nazi de París, Oscar se ve obligado a volver a Argentina, huye a través de España; en Irún, en un control de los nazis, estos le despojan de sus pertenencias.
Ya en su regreso, se convirtió en una estrella en Argentina. Se ganaba al público con su música y su manera teatral de interpretar, en ocasiones con la guitarra en la espalda, un número que hacía desde sus primeras actuaciones y era siempre bien recibido.

En la época de los 40 grabó numerosos temas con su sexteto para el sello Odeon, vendiendo en el 43 mas de un millón de copias de su versión de “Bésame mucho” y también tuvo especial éxito con la canción “Rosa Madreselva” (“Honeysuckle rose”).

Hacia finales de la década estuvo siempre activo, de gira por teatros de Argentina y países contiguos, en 1951 regresa al estudio, y sigue haciéndolo periódicamente hasta 1958, fecha en la que giran por la península Ibérica, a su regreso, Oscar Alemán disuelve la banda y se retira durante un periodo larguísimo, en concreto hasta 1971 y no volvió a grabar hasta 1979, su último disco “Sí… otra vez!” justo un año antes de morir.

Durante su retiro, se dedicó principalmente a la enseñanza, de hecho, con anterioridad, en los años 50, fundó una escuela de aprendizaje para jóvenes guitarristas sin recursos económicos.

En el año 2002, el director Hernán Gaffet presenta un excelente documental, de visionado muy recomendable, se trata de “Oscar Alemán vida con Swing”, en ella se revelan datos interesantes, para acercarnos a la figura del genio, por ejemplo la versión de la enfermedad de Lobo, fue la escueta explicación que daba Oscar a la ruptura del dúo, pero al final de sus años, en una de sus últimas entrevistas contó la verdad: confesó que se morían de hambre y Lobo fue a buscar trabajo hasta en Paris, donde había una vacante de guitarrista para la banda de Josephine Baker, allí no supera la prueba, pues los miembros recuerdan a Oscar, al que vieron en Madrid, y al cual consideran apto para el puesto. Ante el fracaso, Lobo regresa a Brasil, y la depresión que le lleva al suicidio es causada por el conocimiento de que Alemán si es aceptado por el puesto. Oscar se sintió responsable de esta muerte durante toda su vida.

Espero que este texto pueda despertar interés en la figura de Oscar Alemán, un increíble guitarrista que marcó tendencia en la forma de tocar la guitarra, y sin embargo no ha contado con el reconocimiento multitudinario, como otros instrumentistas posteriores. Él siempre se mantuvo fiel a su Swing.

 

 

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  1. deltakidd
    15 años ago

    Un amigo me descubrió a
    Un amigo me descubrió a Osacar Alemán hace unos años. Yo siempre había sido fan de Django Reinhardt y pensaba que no habría nadie tocando su mismo estilo capaz de hacer sombra a su talento. Pues bien ,me bastó escuchar una sola grabación para cambiar de opinión. Oscar Aleman le dobla en talento, ya que no solo era capaz de tocar el mismo estilo de Django sino que era capaz de fusionarlo y adaptarlo a otros estilos y ritmos, dandole un toque de personalidad propio del genio que era.
    El documental es grande, te deja un sabor amargo,y la sensación de que a veces la historia de tu vida, parece estar escrita de antemano.

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    • David Cascant
      15 años ago

      La lástima es que no haya
      La lástima es que no haya ninguna grabación de los duetos que hicieron ambos ¡Seguro que echaban chispas por los dedos!

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  2. mercader
    15 años ago

    Si se hubiera ido con Duke
    Si se hubiera ido con Duke Ellington en vez de quedarse con Josephine Baker ahora lo conocerían todos los guitarristas de jazz del mundo! Tiempos difíciles.
    Muchas gracias por compartir esta interesante información!

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