Música  

Icon Jue, 12/05/2016 - 17:23
Exile on Main St

Disco recomendado: The Rolling Stones - Exile on Main St.

"Exile on Main St.", es un disco doble de los Stones, que fue vapuleado por la crítica cuando se publicó el 12 de mayo de 1972, y sin embargo se ha convertido en uno de los favoritos para muchos aficionados de la banda. Ninguno de los 18 temas, pertenece a los mas conocidos del grupo en toda su larga trayectoria, pese a que los hay magníficos.

Después de grabar consecutivamente discos como "Beggar´s Banquet", "Let It Bleed" o "Sticky Fingers”, estaban a un nivel de popularidad bastante alto. Debido, entre otros problemas, a la persecución fiscal a la que son sometidos en el Reino Unido, sostienen que se quedaron cortos de dinero y se fueron a vivir al sur de Francia.

Dado que no encontraron un estudio que les pareciese apropiado, decidieron grabar en su unidad móvil, un camión equipado con todo lo necesario para ponerse a trabajar. Cada uno vivía en una parte del país, así que decidieron ubicar el centro de operaciones en la mansión que tenía Keith Richards y su esposa Anita Pallemberg, cerca de Niza. La mansión se convirtió en un templo del exceso, por el que desfiló todo tipo de personajes y sustancias.

Al margen de las excentricidades, en lo musical es un disco generoso en canciones, un homenaje al sonido de las raíces americanas, crudo ¡Como debe ser!, forjado en el caos absoluto, para desgracia del divo Jagger, mas metódico que Keith Richards, quien por aquél entonces era adicto a la heroína, pero, a pesar de todo, se desenvolvía con soltura en su hábitat.

Mención a ese hábito hacen en el primer corte del disco “Rocks off”, un tema con riffs característicos de los Stones, al grano. Aunque a mitad de él jugueteen con la velocidad y la voz de Jagger, distorsionada.

En el documental del 2010 “Stones in exile” de Stephen Kijak, mencionan, entre tantas otras cosas, que el calor en el improvisado estudio era tal, que muchas veces las guitarras no podían mantener la afinación. Pese a que luego las mezclas, y algunos “overdubs” se hicieron en estudios de Los Angeles, no deja de respirarse cierta imperfección, quizá es lo que confiera ese carácter único al disco.

En “Rip this joint” disfrutamos del rock and roll al estilo de los años 50, no con la languidez habitual del grupo, les sienta muy bien, aunque no abusen de los ritmos frenéticos.

“Shake your hips” es uno de los pocos temas que no compone el dúo Jagger-Richards, un boogie del bluesman Slim Harpo, cuyo riff ha inspirado a canciones como “La Grange” de Zz Top. Esa misma línea sigue “Casino Boogie”, para cuya letra Mick escribió frases sueltas en trozos de papel, y fueron siendo compuestas, a modo de collage, con la colaboración del resto de la banda.


La cuarta canción fue el primer single y una de las canciones mas exitosas del disco, “Tumbling Dice”, cuya versión preliminar se grabó en la época de “Sticky fingers”, otro de esos medios tiempos perezosos pero llenos de fuerza, aupados por un riff que va tirando del resto de la banda, marca de la casa.

Este disco también abarca sonidos de la parte blanca del Rock and Roll, el country; una de las influencias de Richards, que es quien domina en este trabajo, es Gram Parsons, que pasa bastante tiempo en la mansión, durante la grabación de este proyecto.

Con ese aire, abarcando siempre los tempos relajados, tenemos el delicioso y clásico “Sweet Virginia”, o los aires sureños de "Torn And Frayed”, la folklórica “Sweet Black Angel”, que hablaba sobre la activista de derechos civiles Angela Davis.“Loving Cup” cierra esta cara B del primer disco -en términos de vinilo- , una canción que tenían pendiente desde “Let it Bleed”.


Aunque no tenga la mejor voz del mundo, Richards todavía no tenía la voz cascada del todo, y no se le daba mal cantar en temas como “Happy”, una de sus canciones habituales, que abre el segundo disco.

“Turd on the run” tiene algo de Muddy Waters al electrificar su blues, al igual que “Ventilator blues”, con ese riff inicial de slide, a cargo de Mick Taylor, que firma en los créditos de la canción junto al famoso dúo, y ese ritmo roto de batería.


Algo parecido a una jam es lo que encierra “I Just Want to See His Face” , y para cerrar esta cara, una balada con toques de gospel “Let it loose”.

Una de las canciones que les ha seguido acompañando en su carrera fue "All Down the Line”, cuyos orígenes se remontan a una versión acústica en las sesiones de “Sticky Fingers” .

En la recta final, tenemos una versión de Robert Johnson, "Stop Breaking Down" en cuya grabación no aparece Keith Richards, y un tema “Shine a light” del cual existían versiones previas en las sesiones del “Beggar´s Banquet”.

Cierra el disco “Soul Survivor”, poniendo final a esta visita a la tierra prometida para los Stones, su viaje hacia el sonido americano en toda su extensión. Un disco para tener siempre a mano.