Segundo disco de Jon Allen, cantautor británico, originario de Winchester, que reconoce como mayores influencias las figuras de Dylan, Lennon y Rod Stewart; Inspiración que, junto a otras influencias, se deja notar en este “Sweet Defeat”, trabajo magníficamente producido por Tristan Longworth.
El disco tiene un aire melancólico, sin caer en el dramatismo, con momentos deliciosos, a camino entre varios estilos ligeros y melódicos, sin caer en la ñoñería.
Segundo disco de Jon Allen, cantautor británico, originario de Winchester, que reconoce como mayores influencias las figuras de Dylan, Lennon y Rod Stewart; Inspiración que, junto a otras influencias, se deja notar en este “Sweet Defeat”, trabajo magníficamente producido por Tristan Longworth.
El disco tiene un aire melancólico, sin caer en el dramatismo, con momentos deliciosos, a camino entre varios estilos ligeros y melódicos, sin caer en la ñoñería.
Empieza esta colección de canciones con “Joanna”, un single perfecto, una melodía pegadiza, desenfadada y esa voz que te hace preguntarte si no se trata de un rejuvenecido Rod Stewart.
En “Stealing Away” suenan tantas canciones y ninguna a la vez, la sensación que planea en el disco es la de la familiaridad, como si ya hubieses escuchado antes ese tema, dejándote llevar, para lograr recordarlo.
El parecido de la voz de Allen a la de Stewart, y la instrumentación, en la que además de unas guitarras bien producidas, se muestra sin timidez el Hammond, hace pensar en los Faces, sobre todo en temas como “Time to Cry”, con ese deje country y perezoso.
A pesar de las comparaciones, no hay ningún reproche que hacer, firma canciones estupendas, y las impregna con su personalidad; En directo, en ocasiones las defiende él solo, con la acústica, de hecho, hay temas del disco que parecen pensados para ser tocados de esta forma, aunque aquí esté la formación completa, por ejemplo “Broken Town” y “Think of you”, dado el nivel del resto del disco, son las mas normalitas, todo sea dicho.
Para “Lucky Guess” asoman las influencias americanas, con un sonido mas cercano al blues-rock de Louisiana, a J.J. Cale, influencias que le sientan estupendamente, como en la canción que da el nombre al disco, esa dulce derrota, “Sweet Defeat”, estupenda lección de soul, con todos los ingredientes necesarios: Coros, sección de metal, órgano, piano y, por supuesto, guitarras y voz.
«Love’s Made a Fool Out of Me» es una balada hermosísima, en unos tiempos mejores para la música, estas canciones arrasarían el mercado, suena deliciosamente Beatle, al igual que la siguiente, “Here Tonight”, ambas crean un clima íntimo y melancólico increíble, el cual es roto por la irrupción de “No One Gets Outs of Here Alive”, un tema a lo Dylan, en su faceta mas rockera, que sale desfavorecido por su ubicación en el disco.
El punto final lo pone una emotiva “Last Orders”, con esa cadencia lánguida pero bella, como podría encontrarse en la música de Nick Drake.
Un disco muy recomendable, para esos momentos en que nos apetece evadirnos con música tranquila.