RICKENBACKER: LA SARTÉN
RICKENBACKER: LA SARTÉN
Como decíamos al principio, tratar de nombrar un solo inventor como el primero que construyó una guitarra eléctrica moderna sería inútil, lo que sí podemos decir es que el mérito de haber convertido la tecnología viable comercialmente es de la Corporación Internacional Rickenbacker (originalmente Ro-Pat-In Corporation y después Electro String Instrument Corporation). La compañía había sido fundada por George Beauchamp y Adolph Rickenbacker, un primo lejano del as de la aviación militar de la primera Guerra mundial Eddie Rickenbacker). El nombre de Adolph era originalmente Rickenbacher, nombre que se utilizó en las primeras guitarras de la compañía.
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Pastilla de herradura («Sartén» de Rickenbacker) |
A finales de 1931 Beauchamp construyó una pastilla electromagnética colocando un par de imanes con forma ovalada, que envolvían las cuerdas, como si fuera una herradura. La bobina se colocó dentro del óvalo también, debajo de las cuerdas. Al no depender del contacto físico con el cuerpo vibrante de guitarra, esta pastilla tenía un sonido mucho más limpio y una señal más fuerte que los modelos anteriores. La pastilla de herradura se introdujo en el mercado en una guitarra hueca tipo lapsteel apodada la Sartén porque la zona donde se toca consistía en un disco redondo y pequeño. La “Sartén” (denominada oficialmente “Electro Hawaiian”) era la primera guitarra eléctrica comercialmente exitosa. |
Las primeras versiones de guitarra eléctrica comercializadas eran hawaianas, o steels. La guitarra hawaiana de regazo (lapsteel), introducida en los EEUU alrededor de 1900, se distingue de la guitarra española estándar en que se toca horizontalmente, en un soporte, o en el regazo de intérprete, y cuenta con una barrita de acero que se desliza por el diapasón creando un efecto de glisando. La facilidad de aprendizaje de la guitarra hawaiana la hizo popular entre usuarios y profesores. Su efecto de “deslizar” el sonido entre notas fue muy aceptado entre músicos de country y blues y por supuesto, hawaianos, que empezaron a usar estas “guitarras”. La guitarra hawaiana tuvo su auge especialmente en la música norteamericana en los 1920 y la década de los 30.
Beauchamp patentó su primera aplicación de la Sartén en 1932, poco antes de empezar la producción comercial. Una segunda patente se presentó con una aplicación muy revisada en 1934, pero tuvo problemas. Aunque la Sartén ya estuviera en el mercado, dos inspectores de patentes preguntaron si el instrumento servía realmente par algo. Para demostrar que sí, Rickenbacker mandó a varios guitarristas, inclusive el astro de música hawaiana muy conocido Hoopii, para realizar lo que hoy llamaríamos un “clinic” para los inspectores en la oficina de patentes en Washington, D.C. La patente finalmente se otorgó en 1937. Pero para entonces, otros inventores habían desarrollado y habían vendido sus propias guitarras eléctricas.