Generalmente suelo escribir recomendaciones sobre discos históricos, grabaciones que han superado el paso del tiempo y la erosión de la crítica, lo que no significa que no haya trabajos actuales que merezcan hacer una llamada de atención sobre su calidad. Ocurre que vivimos en una sociedad que, además de digital y tecnológica, es precipitada, quizá por la accesibilidad a los recursos, con un click de ratón.
Generalmente suelo escribir recomendaciones sobre discos históricos, grabaciones que han superado el paso del tiempo y la erosión de la crítica, lo que no significa que no haya trabajos actuales que merezcan hacer una llamada de atención sobre su calidad. Ocurre que vivimos en una sociedad que, además de digital y tecnológica, es precipitada, quizá por la accesibilidad a los recursos, con un click de ratón.
Esa precipitación, en ocasiones es la causa de que escuchemos música de una manera liviana, casi urgente, con la sensación de que tienes discos acumulados por descubrir; En este contexto de premura, es agradable encontrarse con discos como el que voy a recomendar hoy, un oasis de tranquilidad, un disco para escuchar por el mero placer de hacerlo, como volver a descubrir las sensaciones dormidas.

“Guitarra sola”, de Alex Blanco, es un conjunto de canciones natural, sin artificios, música en estado puro en los tiempos en que el mercado musical se nutre del engaño, de correcciones tonales artificiales, de muros de efectos y ediciones “off the record”. Para mi es una reivindicación de ese aficionado de guitarra que hemos sido y que somos: Sentados delante de una grabación o de una transcripción, tratando de dibujar sonidos con nuestro instrumento, sonriendo cuando lo conseguimos.
Alex Blanco, además de tocar la guitarra es productor, arreglista, propietario de un estudio de grabación y un sello discográfico; Otras de sus grandes pasiones son la fotografía y el diseño.
Podéis informaros acerca de sus otros proyectos musicales y extramusicales en la página web: http://www.axbmusic.com/
Respecto al disco “Guitarra sola”, comenta que “aunque éste no sea un disco de jazz, me he permitido apropiarme de su repertorio y de su espíritu para dibujar con ellos un poco de lo que siento y todavía me hace latir”, pero a efectos de orientación -si, las malditas etiquetas-, podría ser considerado como un disco de jazz, aunque ya sabemos que es un estilo con un abanico de infinitos matices.
El ingrediente principal del disco, aparte del autor, es una Gibson ES-175D del año 1974, la cual ha sido conectada a una unidad POD X3 Live de la cual el único efecto que se ha utilizado es una reverb.
22 canciones son las que componen este trabajo, de las cuales 8 son composiciones de Pat Metheny, precisamente el primer contacto es con una de estas, la hermosa “A Map Of The World”.
Después, una versión del tema “Three Views Of A Secret”, una composición de Jaco Pastorius en los tiempos de Weather Report que, para mi gusto, gana muchísimo así, con una guitarra que transpira sentimiento por todos los poros de su madera.
Me sucede lo mismo con otros temas de Metheny aquí incluidos, como “Better Days Ahead” o “Unquity Road”, quizá porque se aprecia mejor cada nota, cada acorde, cada melodía, sin perderse en sonidos de fusión que, en ocasiones, suenan encadenados a la época a la que pertenecen.
Hay tres excelentes versiones del gran guitarrista y lider de Oregón, Ralph Towner, “Always By Your Side”, preciosa y redonda, junto a “Tramonto” o “Anthem”.
Pronto nos trasladamos a una isla, en concreto al Manhattan donde se crió el inmenso Thelonius Monk, basta cerrar los ojos y escuchar “´Round Midnight” para sentirnos vivos, muy vivos, sensación que se acentúa con la magnífica interpretación de “Travels”, también de Metheny, y una de mis favoritas del disco.
Otros maestros homenajeados en el disco son Bill Evans (“Very Early”), John Coltrane (“Naima”), Mongo Santamaría (“Afro blue”), mención especial a la inmortal obra de Django Reinhardt, con una de las mejores elecciones posibles: “Nuages”.
El blues tiene un pequeño hueco, con “Bb Blues” una composición co-escrita por la talentosa Emily Remler.
En la recta final, tenemos la ocasión de disfrutar de “Lush life”, una de las canciones mas celebradas de un asiduo colaborador de Duke Ellington, que no es otro que Billy Strayhorn, y para romper el mito de que en los discos las mejores canciones están al principio, nos encontramos con “True” de Martin Taylor, una pieza que te desnuda el alma, literalmente, y antes de que vuelvas a vestirla llega un homenaje al maestro Morricone, con “Cinema Paradiso”, el tema principal de la hermosa película de Giuseppe Tornatore.
El disco se cierra con “Just The Way You Are”, y cuando termina no sabes que hacer antes, si volverlo a escuchar, o una sesión intensiva de estudio de acordes y melodías, porque otra de las cualidades que tiene este disco, es que te hace querer ser mejor guitarrista, o al menos eso es lo que me pasa.
Altamente recomendable, desde el principio hasta el fin. Puedes conseguirlo en conciertos de Alex Blanco o solicitar mas información en la página del proyecto:
http://www.wix.com/axbmusic/guitarrasola
Muy bueno. Gracias por la
Muy bueno. Gracias por la recomendación.
No hay de que, ¡gracias a ti!
No hay de que, ¡gracias a ti!